Y por fin, la canastilla para el hospital

Sí, por fin he hecho la canastilla para el hospital. Estamos de 38+3, así que no está nada mal, jugándomela hasta el último momento.

La lista que proporciona la Maternidad de Barcelona es bastante completa, pero yo he quitado algunas cosas y añadido otras muchas que me parecen prácticas.

foto canastilla

Para la mamá he puesto un par de camisones de esos sexis, sexis, que llevan botones en la parte del pecho, de manga corta, porqué en el hospital suele hacer mucho calor. Uno es nuevo y el otro reaprovechado del parto anterior, no he podido aprovechar el resto porque el pechamen no me cabe ni de broma, es lo que tiene una, que no es muy proporcionada y he preferido darle holgura en espera de la nueva subida de la leche.

Para darle un poco de dignidad al conjunto, ya que uno de los camisones ya luce pelotillas y el otro es feo de narices, llevo una bata finita y unas zapatillas a juego. Espero poder conseguir una habitación individual pero nunca se sabe si vas a tener vecinos y si a éstos les va a venir a visitar hasta la vecina del quinto de su tía la del pueblo.

Para acabar mi equipaje llevo unas zapatillas de piscina y un par de toallas para poder utilizar la bañera o la ducha si fuera necesario durante la dilatación, un par de sujetadores de lactancia y braguitas desechables de las de malla. Utilizar mis propias braguitas dado el tamaño de las compresas postparto me parece un engorro.

No llevo ropa para la salida porqué como no sé si me voy a poner de parto esta noche o dentro de tres semanas, cuando llegue el momento, cogeré lo que tenga limpio.

Para el aseo personal llevo un neceser con cepillos de dientes plegables para el Papi y para mi, desodorante en spay para poderlo usar los dos, un peine, horquillas, gomas de pelo (eso sólo para mi, Papá Monito es calvo) y el resto, gel, pasta de dientes, cremas, todo en tamaño o sobres de muestra. Sin olvidarme de muestras de crema antiestrías, que tanto daño hace la crecida de la tripa como la bajada y ya que no llevo ninguna marca de este embarazo, no la fastidiemos en el último momento.

No tengo intención de bañar a la nena, no hasta que se le caiga el cordón, así que para ella sólo llevo un cepillo para sacudirle un poco los restos de la batalla del pelito y una lima de cristal para poder retirar las uñas que se le vayan partiendo. Además de un paquete de toallitas, los pañales ya que en este hospital no los facilitan y un cambiador de viaje. En casa no me gusta usar toallitas y menos recién nacida, soy más de agua y esponja, pero para el hospital llevaremos un paquete de unas que son bastante suaves para nuestras batallas papis versus meconio.

Para las curas del ombliguito y si al final le lavamos el culete, podemos utilizar el mismo jabón Bio que llevo para mi porqué es para bebés y es el que Monito y yo usamos cuando vamos a la piscina.

Para tener un detalle con Papá Monito y su higiene personal he puesto también una de sus camisetas y un par de calcetines, que a un parto se sabe cuando se entra pero no cuando se sale, ni cuándo va a poder ir a casa a darse una ducha.

Por último queda la ropita para la pequeña Abejita: Un pijama, cuatro bodys y cuatro conjuntos completos de jersey más pantaloncito de los que llevan los pies incorporados, un par son de punto, uno de ellos para la salida y los otros dos son de algodón. Uno de ellos es la misma primera puesta que llevó su hermanita y que está como nueva.

Los dos conjuntos de algodón van guardados cada uno en una bolsa de zip junto con un body y un pañal. Ésta es una medida “facilitemos la vida al papi“para casos de cesárea o simplemente para que encuentre las cosas fácilmente. También hay otra bolsa con un pañal y un gorrito junto a la carpeta con los papeles del embarazo y el plan de parto que es lo que te pide la matrona en la sala de parto.

Para acabar el equipaje llevo una muselina, una arrullo y un par de gasasde algodón. Que no falte un cargador de móvil y un fular elástico para volver a casa con Abejita bien pegadita al pecho de su mami.

Si se me olvida algo importante decídmelo rápido, que en cualquier momento empieza lo bueno.