Mi lactancia durante el embarazo

IMG_0001Hacía tiempo ya que me apetecía contar cómo nos ha ido a Monito y a mi con la lactancia durante mi embarazo, así que aprovecho que este viernes toca la clase sobre lactancia en las clases de preparación al parto para echar la vista atrás y poner sobre el papel, o en este caso sobre el pc, cómo nos hemos apañado estos últimos meses con esto de la tetita.

Los inicios de mi lactancia no fueron nada fáciles por lo que para la llegada de Abejita ya he fichado los horarios del grupo de lactancia del CAP de mi zona para empezar a acudir lo antes posible, incluso antes de que nazca, para resolver dudas, buscar consejo y por supuesto solucionar lo antes posible cualquier problemilla que surja.

Para mi, los grupos de lactancia son imprescindibles y no sólo cuando hay problemas, creo que no va mal pasarse por ellos para intercambiar opiniones con otras madres. Cuando eres madre primeriza y estás rodeada de opinólogos y pediatras de la universidad de la vida o el internet, no va nada mal charlar con otras mamis recientes que están pasando por las mismas situaciones que tú. En un grupo de lactancia descubrí yo, por ejemplo, que dijera lo que dijera la enfermera del pediatra, no es para nada raro, ni poco frecuente, que Monito hiciera tomas nocturnas de hasta más de una hora, que lo de en veinte minutos ya debería haber vaciado todo un pecho pues algún bebé lo hará, pero en general los recién nacidos, no son mucho de controlar el reloj cuando están agustito en la teta de su madre.

Además, no nos engañemos, allí sí que te enteras de las últimas novedades en el mundo de la puericultura y no en la feria de Ifema, discos de lactancia, compresas post parto, sujetadores, portabebés, gasas, curas para el ombliguito, masajes sacapedetes, posturas para amamantar que ni el mismo Kamasutra, sacaleches, cojines de lactancia, libros… en fin, verdadera sabiduría y encima ¡gratis!

Pero al grano, que luego no acabamos nunca. Debí quedarme embarazada por segunda vez a la vez que Monito cumplía trece meses y justo cuando decidimos pasar de darle exclusivamente leche materna para introducir algunas tomas de leche de fórmula. Soy consciente que no se pueden comparar las ventajas de la leche materna con las de la leche de fórmula pero llegado el mes de julio, yo ya llevaba muchos meses incorporada al trabajo, llegando cansada y con cara de walking dead y enganchada al sacaleches todo los ratos libres que tenía. Además con la llegada del calor, Monito multiplicó las tomas nocturnas hasta haber noches que prácticamente no dejaba de mamar.

Así empezamos a darle un bibe a media noche y otro con los cereales a media mañana en casa de los abuelos que hasta entonces se había tomado con la leche que yo me sacaba el día anterior. Monito aceptó el cambio tan feliz y seguimos con el resto de tomas a demanda, unos días más y otros menos.

Antes de quedarme embarazada, pasé mi correspondiente revisión y comenté con la ginecóloga que mi intención era seguir dando el pecho a mi nena mayor. Me dijo que para nada era incompatible con un nuevo embarazo. Conozco casos de gente a los que el ginecólogo les ha sugerido interrumpir la lactancia antes de volver a quedarse embarazadas, por suerte no me he encontrado con ningún profesional de esa opinión en todo el embarazo. Lo único que nos dijo la ginecóloga es que podía costarme más quedarme embarazada esta vez. Por lo visto, al estar dando pecho, podía ocurrir que tuviera ciclos aparentemente normales pero que realmente no estuviera ovulando. Y no era mi caso, esta vez, diana a la primera.

Leyendo sobre lactancia durante el embarazo, descubrí que un alto porcentaje de niños se desteta espontáneamente a lo largo del embarazo de la madre y que algunos incluso se reenganchan posteriormente cuando empieza a mamar el hermanito. Monito ha ido disminuyendo las tomas poco a poco, pero no ha llegado a destetarse. No sé hasta qué punto se debe al nuevo embarazo o al haber introducido leche de fórmula, o simplemente al hecho de que le encanta comer masticando a dos carrillos, ella después de las comidas, hace tiempo que prefiere un poco de quesito o de pavo, o pan o una galleta, o cualquier cosa que estemos comiendo los demás, antes que pedir tetita.

Las primeras semanas de embarazo parece que ni ella ni yo notamos ningún cambio, luego, hacia el tercer mes más o menos me empezó a molestar el enganche. Y cuando digo molestar, me refiero a ver las estrellas, los planetas y los satélites. El pecho de una embarazada tiende a estar más sensible, sobretodo la zona del pezón por lo que un bebé mamando, al que le salen dientes y que empieza a hacer valer sus derechos a base de mordiscos pues no siempre es agradable. Pero es tan sólo mi experiencia y entiendo que no tiene que pasarle a todo el mundo.

Otro cambio sustancial que se produjo hacia mi sexto mes de embarazo es que Monito decidió que ya sólo quería mamar de mi pecho izquierdo. Un día de repente empezó a poner cara de culillo al enganchar el derecho. Ella como explicación únicamente decía grande, grande. Pero creo que realmente puede deberse a que está más cómoda mamando en el lado izquierdo ya que es la posición en la que duerme normalmente.

Así que desde hace ya bastantes semanas tengo un único pecho operativo y del otro, el famoso grande, grande, en alguna ocasión he visto aparecer calostro, preparándose ya para el nuevo bebé que va a llegar en breve.

Monito cambió hace meses la leche de fórmula por la leche envasada, que le gusta todavía más. De hecho, los primeros biberones se los tomó diciendo qué bueno, que bueno. No tengo ni idea de qué cantidad de leche debe sacar del pecho, sospecho que prácticamente nada.

La toma de buenas noches no la perdona ningún día, también suele hacer una a media noche y la toma de buenos días. Ahora siempre cuando acaba de tomar pecho, pide automáticamente un bibe y se casca entre 240 y 270 ml de leche y se queda más ancha que larga. Luego algunos días vuelve a pedir tetita. Ahí es cuando suelo decirle que no me vacile y ella muy obediente, se duerme.

No veo ninguna necesidad de negarle el pecho aunque tenga molestias o sospeche que no toma mucha leche en las tomas que hace, ella está feliz con su ratito de tetita y yo disfruto de nuestro momento de mimos. Además, debido a mis problemas al inicio de la lactancia, para mi era importante, tanto física como emocionalmente no interrumpir la lactancia antes de que llegara Abejita y no tener que empezar otra vez de cero.

Ya os contaré qué consejos me da la matrona del grupo de lactancia para mi futura lactancia en tándem. Los vuestros, por supuesto, también son bienvenidos.