Semana veinte, el ecuador del embarazo

Llegamos a la semana veinte de embarazo con cuatro quilos más y las náuseas abandonándome lentamente, en general me encuentro estupenda y aunque queda feo que yo lo diga, guapísima. Si queréis una opinión más empírica, preguntarle a mi marido, o a mi madre, o mejor, os fiáis y ya está. Bueno, esperad, esta vez os pongo una foto ¡va!

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Ando un poco más cansada de lo normal pero al menos las náuseas ahora son puntuales y he dejado de sentirme todo el día como si estuviera viviendo el hundimiento del Titanic después de haberme pegado un atracón de marisco del que ya huele fuertecito.

Aparte de la panchota que va creciendo a pasos agigantados desde hace un par de semanas, no hay ningún cambio físico más a destacar, en este embarazo todo huele como tiene que oler y sabe como tiene que saber. Quizás si que tengo el olfato un poco más sensible pero no como en el embarazo de Monito que me sentía como un sabueso, capaz de detectar un  pedete desde la otra punta de un vagón de metro.

Al tener ya un buen tamaño de tripa mantengo las estrías a raya mezclando la crema Trofolastín con aceite de almendras, igual a la farmacéutica le parece regular que mezcle su producto con aceite pero a mi me funcionó en el primer embarazo, sólo me quedó de recuerdo una estría muy pequeñita en un lado de la cadera. Sólo advierto a las embarazadas que sí tienen el olfato sensible que el olor que resulta de mezclar Trofolastín, por mucho que pongan lo de olor mejorado en el envase, más aceite de almendras se asemeja bastante al compost para plantas, no recomendable si acabas de desayunar, a no ser que quieras ver tus vitaminas prenatales yéndose por el wc.

En cuanto al bebé, es cierto que empecé a notar su presencia en forma de pequeños toquecitos desde la semana quince, pero hasta la semana diecinueve no se ha prodigado mucho, lo cual me llevó a decirle a Papá Monito que estaba convencida de que es un niño, un niño gordote y perezoso. Cosas mías.

Pero eso ha cambiado desde la semana diecinueve, cada vez noto más su gancho de derechas, o su zurda, o su triple carpado en líquido amniótico. Sus coreografías van in crescendo, sobretodo por la noche, cuando me tumbo en la cama a descansar. Igual que hacía su hermana mayor, en cuanto yo me relajo ellos se activan como diciendo: venga mami, méceme un poquito más.

Anoche ya se podían notar claramente las patadas poniendo la mano encima de mi tripa, con tan mala suerte que la exhibición nocturna me pilló a mi en la cama con Monito durmiéndose en la tetita y a Papá Monito fregando platos en la cocina. Esta noche al Papi no se le escapa seguro.

Mañana toca la eco morfológica, que por la seguridad social se hace en la semana veinte. Os contaré si todo sigue perfectamente y esperamos poder desvelar por fin si Monito va a tener un hermanito o una hermanita. Sobre esto hay varias apuestas, total, opinar es gratis y hay un cincuenta por ciento de posibilidades de acierto.

Yo creo que va a ser otra niña, el Papi, aunque no lo reconozca, en el fondo prefiere un nene para no encontrarse en minoría. Sea lo que sea, a partir de mañana se abre la veda para ponerle nombre ¡Que gane el mejor! o ¡Qué leches, aquí se hace lo que diga la Mami!

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12 comentarios en “Semana veinte, el ecuador del embarazo

  1. Estoy de tres semanitas más que tu y yo también empecé a notar el bebé fuerte fuerte sobre la semana 20. El mío hay días que está tranquilo y otros que parece que está entrenando, pero es tan bonito… ¡Ya nos dices si es nene o nena! 🙂

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  2. Qué emoción!!! Estás estupenda de la muerta… Yo la crema esa no la soportaba, el olor me revolvía las entrañas.. Uffff!
    Qué venga lo que sea pero sano/a no??teneis pensados ya nombres???
    No me aguanto a saber el sexo la verdad, que emocionante todo. Un beso y disfrutar mañana viendo al Baby en la eco

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  3. Bueno, bueno, pero si estás radiante! Claro que sí, estupenda es poco. Ya se nota la barriguita, eh?
    Ay, qué recuerdos tan bonitos me has traído. Notar a mi pichón revoloteando ahí dentro era taaaan bonito. Tardé bastante en notarle (unas cuantas semanas más que tú), pero una vez que empezó, ya era a diario y cada vez más. El hipo que le daba por las noches, casi siempre, me angustiaba un pelín (era muy exagerado). Pero es boniiiiito 🙂

    Qué será, será?? Cuéntanos en cuanto puedas, bandida!!

    Un abrazo!

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  4. Yo para las estrías tiro de aceites. Ya no solo por el olor si no porque soy incapaz de acordarme de echarme las cremas (mucho menos de mezclarlas previamente para lograr un rico aroma a compost). Así que mucho aceite de aloe vera en la ducha y mucho aceite de almendras (si me acuerdo) antes de dormir. De momento no hay estrías.

    Un abrazo 🙂

    PD: ya leí que era nena ^_^

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